Antes de conocerle y trabajar a su lado en La Huella del Mal, ya conocía el background profesional de Manuel Ríos San Martín. En el día a día te das cuenta del porqué de su reconocimiento en el sector. Tiene las cosas muy claras porque es concienzudo y minucioso. Cuando hay que rodar, lleva cada plano de la película en la cabeza. Y, si hay que hablar del libro de turno, tiene memorizada cada línea. Solo así se entiende no solo el éxito, sino también el respeto de la profesión. Tras Círculos, Donde haya tinieblas, La huella del mal y El olor del miedo, Manuel publica No te fíes de ellos… y hay que seguir su consejo pero antes, por supuesto, leer su novela…
-Director, guionista, productor, escritor y profesor universitario. ¿Te has propuesto plantarle cara al refranero y demostrar que el que mucho abarca… sí aprieta?
Todo consiste en apretar con organización. Un año dedicado a la película La huella del mal, el siguiente a la novela No te fíes de ellos.
-Con un abanico tan amplio de habilidades. ¿Qué has encontrado diferente en la escritura que no tienes en otras actividades de la vida?
Soledad, para bien y para mal.
-¿Qué piensa ese Manuel polifacético del Manuel escritor de novela negra?
Que me ha sorprendido porque yo no era lector de ese género. ¡¿Quién me lo iba a decir a mí?!
-¿La disciplina es el mejor recurso del escritor?
No sé si el mejor, pero imprescindible sin duda. Al menos, para novelas de más de 400 páginas.
-¿Qué queda en el autor de hoy del escritor que se estrena con Círculos hace tan solo nueve años?
La misma pasión por contar historias que me conmuevan.
–Donde haya tinieblas, La huella del mal y El olor del miedo son tus tres relatos más conocidos, donde la oscuridad se vislumbra desde el título. ¿Qué te hace ver la vida de ese color?
La verdad es que mi vida está muy alejada de esa oscuridad. En el fondo, el thriller es la excusa para hablar de otras cosas: qué queda del hombre primitivo en nosotros, por ejemplo.
–No te fíes de ellos es tu quinta novela y ya sabes lo que dice el refranero: no hay quinto malo. ¿Supone un punto de inflexión en tu manera de escribir?
Tengo la sensación de que aprendo, domino mejor el lenguaje y soy más preciso en lo que quiero decir.
-La historia unifica ficción, música, historia y obras de arte. Y lo hace con marcado carácter cinematográfico. ¿Imposible resistirse a la tentación de ver tu creación en una pantalla?
Con La huella del mal tardé seis años en verla en pantalla, mejor no pensar en eso.
-Alguien con el sentido audiovisual tan macado como tú. ¿Cuándo escribe va poniéndole cara a los personajes?
No demasiado, es más una sensación de cómo son, cómo se comportan, lo que sienten. Aunque en No te fíes de ellos he jugado con el parecido de los personajes con pinturas famosas, cuadros de Velázquez, Lawrence o Durero.
-En esta novela haces referencias a personalidades distantes en el tiempo y de diferentes disciplinas: de Goya a Leonardo da Vinci, pasando por Caravaggio, Mozart, Kafka o Jim Morrison, por poner algunos ejemplos. ¿Intentas transmitir tus conocimientos e investigación de una manera pedagógica?
No exactamente. La pedagogía la dejo para los libros de arte, pero sí me gustaría que el lector entrara en unos personajes que adoran la pintura o las canciones, que compartiera esa pasión.
-¿Qué obra de arte te habría gustado tener en tu casa?
Deja, deja, qué responsabilidad. Me quedo con una escultura de Fernando Suárez.
-¿La imaginación se entrena?
Sin duda, pero conviene partir de una buena base.
-¿Al chico que estudiaba periodismo lo jubiló escribir?
En realidad, fue comunicación audiovisual, así que todavía lo compagino.
-¿Nos hemos perdido un buen periodista?
El periodismo me gusta mucho, me parece una profesión muy interesante. Creo que no está todo lo valorada que debería.
-¿Por qué la gente tiene que comprar y leer tu último trabajo?
Porque tengo tres hijos que alimentar… (risas). Pero que lo lean porque se lo van a pasar muy bien, se van a emocionar y a sentir peligro.

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“Conservo la misma pasión de mis comienzos por contar historias que me conmuevan”
“El acto de escribir te transmite soledad, para bien y para mal”
“En No te fíes de ellos creo que domino mejor el lenguaje y soy más preciso en lo que quiero decir”
“Hay que leer No te fíes de ellos porque se lo van a pasar muy bien, se van a emocionar y a sentir peligro”
