ROMA (2013)

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Roma es la ciudad eterna, por eso la bautizaron así. Es ese lugar que, por mucho que lo visites, siempre te sorprende. Cada portal es un museo, cada piedra una reliquia. Ya he perdido la cuenta de las veces que me he dejado los tacones pisando sus adoquines, de las diferentes fotos que he hecho de sus maravillas estéticas, de lo que he disfrutado de su gastronomía, de sus gentes y su festival de cine..

RICHARD GERE


Sólo, sin guardaespaldas, sin publicistas que controlen cada uno de sus movimientos. Así llega Richard Gere al encuentro con la prensa en el festival de cine de Roma. Recién cumplidos los 62 (agosto 1949), vestido de la manera informal y austera que acostumbra, el “seductor por excelencia” me saluda con un “gracias por venir” en perfecto español. Le entregan el enésimo premio de su vida y demuestra la misma ilusión que el principiante que recibe el primero. La humildad de este chico de Filadelfia me sigue despertando una admiración sin límites..Cada día me convenzo más que es el hombre de mi vida, pero él no lo sabe…

 



La presencia del “Oficial y Caballero” por excelencia, galardonado con el premio MARCO AURELIO de esta edición, ha sido -durante todos estos días- el principal reclamo para que la prensa especializada esperase hasta el final del festival “al pié del cañón”. Sabedores todos del poder mediático de Richard Gere, su aparición estelar se programó “con premeditación y alevosía” para la recta final.

La concesión del premio honorífico al intérprete de PRETTY WOMAN, OFICIAL Y CABALLERO, CHICAGO y OTOÑO EN NEW YORK (por citar algunos de sus éxitos más significativos) responde “ a sus más de treinta años como actor extraordinario, que ha sabido salvaguardar su calidad como ser humano”. Y es que este hombre de pelo cano, ojos color miel y nariz peculiar ha sabido -como pocos- sobrevivir al éxito, a la ausencia de vanidad y a la presión mediática por muy insostenible que fuese. “Madurar espiritualmente me ha ayudado a conseguirlo” –comenta en nuestro encuentro informal en Roma-. “La cosa más difícil de afrontar en la vida es el proceso de madurar. Parece que todo se conjura contra ti, obligándote a mantener la emoción superficial de los veinte años, esa edad en la que eres más inseguro e inestable. Parece que te resistes a crecer. Yo he pasado por eso, pero decidí evolucionar y no quedarme anclado en la inmadurez”.

Es el momento en el que decide viajar a la India, conocer al Dalai Lama y abrazarse al budismo. Cumplió los treinta siendo ya un practicante convencido. Escucharle hablar de esa etapa, de su evolución como ser humano, de la tranquilidad de espíritu que le ha proporcionado esa religión, es contagioso y te aporta una serenidad que te dan ganas de seguir su estela por el mundo.” El budismo me ha llenado de paciencia, tolerancia y hasta me ha dotado de una gran generosidad” –dice con cierto atisbo de orgullo- “Me enseñó a entender el dolor, las frustraciones, a amar a mi mujer y mi familia de una manera intensa, con voluntarias renuncias, sin esperar nada a cambio. Ahora estoy enamorado de mi mujer con una profundidad y entrega distinta a la de mi primer matrimonio”.

 

Te habla de “sus cosas” con la naturalidad de quien no tiene la sensación de que, al hacerlo, está desvelando demasiado y le estás invadiendo su intimidad. Por eso es de los personajes que te dan siempre más de lo que reciben. Robert Redford y él son los únicos actores que te dejan con “mono de una charla más larga”. Sus conversaciones son interesantes, nada engoladas, ocurrentes, normales.. Algo muy difícil de encontrar en su gremio, donde la mayoría no dejan de alardear de sus logros y de lo estupendos que están en sus películas.

Tal vez lo que muchos no sepan es que Gere es uno de los pocos actores de Hollywood a los que, desde hace tiempo, no se le invita a hablar y presentar un premio en la ceremonia de los Oscar. Hace unos años subió al escenario del Theatre Kodak de L.A. en una de las entregas de los premios. Llevaba en su smoking un lacito rojo en defensa de la lucha contra el sida e hizo un llamamiento a favor de la liberación del Tibet. A partir de ese momento le calificaron de “aguafiestas” y no le han vuelto a invitar a hablar en dicho acto.

Y, a juzgar cómo ha ido transcurriendo su vida –en todos los sentidos-, estoy convencida que su asistencia a los premios de la Academia no está entre sus prioridades. Es de los que vive su vida, no olvidándose nunca que un día, a los 20 años, cuando trabajaba como camarero en LA, le sirvió la cena a Robert De Niro.”Algún día seré tan rico y famoso como tú”, le dijo. Y el tiempo se ha encargado de no hacerle quedar mal…

OLIVIA NEWTON JOHN CONQUISTA ROMA

Han pasado 34 años desde que Olivia Newton John dió vida a una tímida, inocente, bobalicona y pelín cursi Sandy en GREASE. Detrás quedaban muchos años de trayectoria profesional en la música y el mundo del cine se rendía a la belleza y magnetismo de ese personaje que, aún hoy, sigue siendo recuerdo recurrente en la memoria de todos. Dedicada más a su vida personal que profesional en los últimos años, la actriz/cantante australiana “lucha” ahora en la taquilla por conseguir una buena recaudación con UNA BODA DE MUERTE..

 



Nos encontramos en Roma a principios del mes de noviembre. El hotel Hassler es uno de los más emblemáticos y señoriales de la capital italiana. Situado en la Piazza delle Trinitá dei Monti, en lo alto de la escalinata de la Plaza de España, es el refugio preferido de las celebrities de Hollywood cuando visitan la ciudad del Tíber. Su terraza, situada en la última planta del edificio, ofrece una de las vistas más impactantes de Roma. Así lo pude comprobar la primera vez que me alojé en ese hotel. Fue en un viaje de placer con Isabel Preysler y toda la familia. Todos suspirábamos por que llegara la hora de la cena para ver la ciudad iluminada desde ese lugar privilegiado.

En uno de los salones señoriales del Hassler me esperaba Olivia Newton John para una entrevista tranquila que se convirtió en una charla plagada de confidencias. “Pregunta todo lo que quieras”, me dice sonriendo. “Haga lo que haga, sé que nunca dejaré de ser Sandy. Es mi compañera en el camino de mi vida. Sé que estaré sin dientes, llena de arrugas, con el gesto de anciana y me lo seguirán recordando. Es un icono y me siento feliz”. Me comenta que, no hace  mucho tiempo, volvió a ver GREASE en un avión con John Travolta “porque mi marido no la había visto nunca. ¿Te lo puedes creer?. Eso me demuestra que me quiere por quien soy no por lo que represento”. Y sonríe con esa dulzura que los años no han borrado de su expresión.

La estancia de Olivia en Roma venía justificada por su presencia en el festival de cine. Presentaba UNA BODA DE MUERTE, comedia loca y disparatada en la que interpreta a la rompedora madre de la novia, que llega a coquetear con las drogas para entender mejor el mundo de los jóvenes. “En mi vida me he drogado, pero vivo parte del año en L.A. y conozco a mucha gente que lo hace. Yo he elegido una vida normal, tranquila, en la que cuido mucho mi salud. Me encanta el chocolate, tomo mucha fruta, adoro los postres y no paso de una copa de vino.Tras mi enfermedad me hice vegetariana y cocino de manera muy básica”.

Esa enfermedad a la que se refiere es un cáncer de mamá, que le diagnosticaron en 1992. “Para mí vivir un día más es un regalo. Estoy limpia desde hace cinco años, pero el riesgo siempre está ahí. Nunca me ha gustado despertar compasión y pena por haber padecido un cáncer. Me siento limpia y mi escala de valores ahora está centrada en mi familia, mis amigos y en el cuidado de los enfermos de cáncer en los hospitales. Ahora sé que mi vida es mía. Pienso en el presente, el pasado se queda atrás y el futuro no pienso en él porque, hace unos años, no sabía si llegaría porque tuve esa enfermedad que no sabía si superaría”.

Sigue disfrutando con la fama “porque no me importa tener vida pública. Siempre he luchado por esto, así que sería hipócrita por mi parte renegar del efecto mediático de mi persona. Ahora soy feliz, la música sigue siendo mi inspiración profesional, mi marido me cuida y me quiere. No le puedo pedir más a la vida, que cada día me regala un día más”..El cine es ahora solamente una distracción. La música sigue siendo su “leit motiv” y estímulo profesional diario. Si la salud le sigue respetando, hay Olivia Newton John para rato..

 

 

 

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